Los peledeístas a golpes de mariachis

orlando gil

Orlando Gil
orlandogil@claro.net.do
MEJICANO DE PELÍCULA.- El peledeísta de estos días es lo más parecido al mejicano de las películas viejas. Las de blanco y negro. Con tres tequilas en el cuerpo, caballo de buen relincho y a golpe de mariachis cantando sus penas y llorando sus alegrías. Véase, pues. Un senador se pasa de contento y dice que el partido morado supera a los demás en el ámbito de los gremios (o colegios, como se llaman ahora), puesto que de cuatro elecciones, ganó tres. Entre ellas la del Colegio Dominicano de Periodistas. María Gargajos reacciona que no, que ella no escupió dentro de la sartén para comprobar que la manteca estaba caliente. Aunque seguirá friendo como si nada, y Euclides Sánchez continuará en escena interpretando el personaje de Vicente, el Imprudente. Lo que pudo decir sin citar nombres, lo hizo hasta con apellidos, de manera que constara, como si fuera una especie de notario y estuviera obligado a dar fe pública. Aun cuando el propósito era resaltar el dominio peledeísta y presentar la situación como expresión de unidad. El PLD gana porque está unido. Lo que es verdad, pero también mentira…

EL UNO, EL OTRO.- Si esa fuera la situación, de un partido fuerte y unido que dirige todas las entidades profesionales, excepto una, no preocuparía que se levanten voces que dan a entender todo lo contrario. Que el PLD se divide antes de Nochebuena. Que Danilo Medina y Leonel Fernández romperán fila y ninguno reconocerá jefatura. Si se atiende lo que dice un bando, también habrá que poner atención a lo que dice el otro. O a lo que digan todos. Aun cuando la confusión de lenguas sea más intensa que la realidad de los hechos. Lo cierto es que los peledeístas quieren pelear, y lo mejor del caso es que la opinión pública está en ánimo de ayudarlos. Fácil de ver y de comprobar. Están compareciendo a los medios dirigentes que nadie conocía o recordaba, y van a un programa de radio o a un espacio de televisión y los periódicos reseñan con gran despliegue sus declaraciones. Todo un fenómeno, y que se sabe no es casual, ni espontáneo, sino preparado al efecto. El gobierno disimula, como si solo estuviera dedicado a las tareas de Estado, pero la gatica de María Ramos hace su parte, y la hace bien. Tira la piedra y esconde la mano. Así se conoce la reacción, pero no la provocación…

¿QUÉ AHORA Y NO ANTES? Cuando los vientos huracanados de Leonel Fernández fueron tan fuertes que era imposible enfrentarlos, Danilo Medina abandonó el ruedo sin que llegaran a despeinarlo. Y lo hizo con una frase de consagración: “Me venció el Estado”. Lo de hablar poco no es de ahora, es de siempre. Leonel Fernández más o menos acató su destino, cuando la tormenta fue en su contra, pero con más palabras. Mientras Medina hizo de sus resabios un silencio, Fernández produjo un discurso. La historia me absolverá pareció decir entonces. Solo le faltó llorar de tanta emoción ante las cámaras. Aunque se la cobró -si se quiere- al aludir a su oponente como un Trujillo del siglo XXI. ¿Por qué antes fue tan fácil y ahora luce imposible el entendimiento? ¿Cómo se explica que la vez anterior esperara el momento y en la ocasión adelanta el pleito? Como si fuera boxeador de gran cartel, está agrediendo en el pesaje. Sorprende a la verdad este nuevo tren de pelea, y no sorprende al analista, que juzga fríamente, sino al dirigente o militante del partido que advierte enconos mayores y teme lo que –se suponía– era situación del pasado. La división…

EL CULPABLE ES.…- Ese afán por convencer de que el PLD se dividirá ahora no tiene claro destinatario. Las diligencias no se conocen aunque en una encuesta se midió la posibilidad de una candidatura de Leonel Fernández en la boleta del Partido Reformista. Y si mensaje, tampoco se sabe si a la opinión pública, o a la militancia del partido, o al gobierno. La fractura en sí tendría efecto, pero no puede decirse de la responsabilidad o culpabilidad por el hecho. Unos dirían que la ambición de Fernández por un cuarto período y otros la codicia política de Danilo Medina que no se satisface con dos mandatos. Siempre sería el poder, que nunca está de por medio, sino alante-alante. El cuento de las primarias nunca saldría del camino, pues a ojos vistas no es un elemento de circunstancia, sino un invento que devino impropio. La guapería del sector Fernández debiera servir a una causa mejor, pues a un observador tranquilo no convence lo de consulta cerrada, ni lo de reelección, ni el blindaje de la Constitución. La Constitución de serlo, debería ser justa para todas las partes y no solo crear condiciones que favorezcan una facción y perjudiquen la otra. Algo saben los peledeístas que no el resto de la población, y por eso sus temores en ellos empiezan y en ellos terminan…

Listín Diario