La confrontación

Orlando Gil

Orlando Gil
orlandogil@claro.net.do
MÁS ALLÁ.- No logro mirar más allá de la curva, todavía, pero de este lado o antes de llegar es un trecho que camino con el cuidado de quien pisa un terreno minado. Dije desde antes del principio que era conveniente una Ley de Partidos, pero igual advertí que no podía ser cualquier pieza. Durante todo este tiempo que se supone de debate se estuvo hablando de Ley de Partidos, sin entrar en detalles ni ser suficientemente especifico. La legislación era un retozo de muchachos, un juego de patio, hasta que el PLD la asumió. Entonces se vio que tenía cuernos, rabo y tridente. El diablo en persona. Las primarias abiertas. Si desde el inicio cada cual hubiera atendido su cartón, no se producen estos gazapos que amenazan con echar por tierra el proyecto. El descuido no fue nada nuevo, propio del temperamento dominicano o del ánimo recurrente de quienes ejercen la política en este país. Dejar pasar los strikes contando con que el árbitro de home va a cantarlos como bolas. Una situación difícil porque el árbitro de home no viste de negro, sino de morado, y abre mucho la zona. Con cualquier lanzamiento se asegura ponche…

¿EN QUÉ DE QUÉ?.- Nadie pregunta, porque no es lo más importante ahora, qué fue lo que estuvieron discutiendo los representantes de los partidos cuando intentaron llegar a consenso, o la Comisión Bicameral que estudió el proyecto, e incluso la Junta Central Electoral, que no dio el alerta a tiempo. Si los peledeístas no hubieran dejado de ser peledeístas, y como los perredeístas de antes llevan el asunto de las primarias a la calle, en las cámaras se hubiera aprobado gato por liebre. Pero como en el partido morado hay un Leonel Fernández que ve cuchilla para su garganta en cualquier filo, o un Danilo Medina sigiloso que como ratón sabe morder y soplar, no se produce el acumulo de un plan fatídico salido de los infiernos. El asunto ahora concierne al Bloque Opositor, o una especie de frente en que se incluye la sociedad civil, pero primero o en principio fue cosa de peledeístas. De Fernández y de Medina. O de sus seguidores. La dinámica de lucha entre los líderes del PLD es única. Ninguno dice, o no hace, y sin embargo los tambores de guerra retumban y la selva tiembla. Cada cual tiene sus agentes oficiosos que hacen el trabajo. Golpean el cuero con fuerza y el mensaje llega con el solo movimiento de las fieras…

DICTADOR, DICTADOR.- A Gadejo le intriga saber si Danilo Medina lee los artículos de Leonel Fernández de cada quince días en el Listín Diario, o si da con las claves ocultas que en ocasiones se pasan de obvias. A Morbo le gustaría que el jefe de Estado escribiera y respondiera las alusiones, pues un pleito a espadas sería sangriento, pero no si es a esgrima. La dialéctica no ofende y la retórica da elegancia. Pero el presidente no escribe, y parece que tampoco tiene quien le escriba. Fernández se despacha a sus anchas, como si no tuviera contradictor. Entre renglones llamó -una vez- a Medina dictador del siglo XXI, y aunque dictador, era moderno o post-moderno, pues era un hombre de época. El lunes, sin embargo, varió la tónica, y siguió considerándolo dictador, pero del siglo XIX. ¿Quién sería dictador del siglo XXI? Una cuestión por establecer. Que no es lo mismo que un dictador del siglo XIX, y mucho menos de uno que tiene nombre propio: Ulises Hereaux, Lilís. Un presidente que andaba a caballo, como si la República fuera una finca, pues en ese tiempo no había vehículo de lujo ni placa cero uno. Morbo quiere saber si Medina va a quedarse con esa, pues José Francisco Peña Gómez, donde quiera que esté, tiene que sentirse mal por el despojo. Se creía el Gregorio Luperón del siglo XX…

EN LO QUE EL HACHAÖ- En lo que Danilo Medina replica esa odiosa comparación con Ulises Hereaux -Lilís-, un dictador del siglo XIX, pero en pleno siglo XXI, o se ríe de la ocurrencia de su compañero Leonel Fernández, la Ley de Partidos sigue en el limbo. Una situación parecida a la del niño que muere sin ser bautizado. Se espera que el PLD resuelva su discrepancia, pero el PLD no resuelve por ahora, y parece que no las tiene todas consigo. La fórmula de solución estaría en la opinión de cinco abogados conocedores de la Constitución y expertos en su interpretación. Y ya se sabe que la consulta no sería vinculante a la tendencia de Fernández, ni sería aceptada por el conjunto de sectores políticos y de sociedad civil contrario a las primarias abiertas. ¿A qué, pues, la diligencia, si se declara fallida antes de hacerla? Además, si ese fue el convenio ¿por qué se insiste desde el Palacio Nacional en defender las primarias abiertas y no se esperan las conclusiones de Los Sabios de Sión? Igual vale preguntarse, sabiendo la importancia del asunto y sus implicaciones, ¿por qué no se ofrece la lista de los especialistas o se fija una fecha en que se dará el resultado de ese escrutinio? Cualquiera no quisiera ser la Ley de Partidos o encontrarse en esa encrucijada…