Más sobre primarias

Orlando Gil

Orlando Gil
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ADENTRO, AFUERA.- Los seguidores de Leonel Fernández no han podido ganar adentro, en los organismos del partido, y posiblemente tampoco en las cámaras (o por lo menos ya tienen una derrota en el Senado), pero sí en las instancias de afuera: los partidos de oposición, la sociedad civil organizada, y ahora también la Iglesia Católica. Las primarias abiertas serían lo peor del mundo. Algo así como el diablo prendido en candela. Lo primero que se trajo a colación fue un fallo de la Suprema Corte de Justicia actuando en función constitucional. Lo segundo que se habló fue que violaba la Constitución, puesto que afectaba el derecho de asociación. Pero últimamente se levanta una consigna políticamente más cercana o válida, al menos en las redes sociales, incluido hastag: Primarias abiertas es igual que reelección. Como la reelección fascina al dominicano, las primarias abiertas encontraron un espacio de confrontación nuevo. Un flanco al parecer débil o una herida fácil de sangre, a los que se golpeará de más en más, como se acostumbra entre boxeadores. El gobierno tiene mucho de culpa, pues no se defiende convenientemente ni explica suficientemente su afán por ese tipo de consulta…

JUNTOS O UNO A UNO.– La reacción de la Iglesia es para tomarse en serio, pero no para volverse loco. Simplemente observar y determinar si los obispos actúan de manera corporativa o el fenómeno responde a voces aisladas. También en la Iglesia se da el caso de dignatarios o representantes con agendas propias. La política no puede vivir sin el altar y el altar sin la política. Solo que hay santos que no disimulan simpatías o que no pierden ocasión de hacerse su nicho en la población. El populismo no está en la sábana y hay enfermos a los que sube demasiado la fiebre y no disimulan preferencias. Visto el panorama, hay curas a los que preocupa la situación, creen que de verdad existe crispación y que la actual confrontación podría ocasionar serios daños a la República o a la democracia. De ahí que haya oferta de mediación, cuyo alcance se desconoce. ¿Simple figureo, alerta de tormenta o real temor? La Iglesia tal vez en estos momentos no esté en su mejor condición para intervenir en disputas políticas, pues ella misma se encuentra en guerra con sectores diversos de la sociedad y por asuntos propios de su ministerio. Nadie da lo que no tiene, y la Iglesia tiene sus problemas, hacia adentro y hacia afuera, por lo que sin sosiego ella ¿cómo proveer tranquilidad? Además de que debe definir si las primarias abiertas es una cuestión que divide al país, al conglomerado político, o al PLD. No sería lo mismo ni sería igual…

¿ESTO O LO OTRO?.- El caso sería determinar si lo que no le gusta a la Iglesia son las primarias abiertas o la reelección que se denuncia lleva implícita, o expresar de modo general oposición al gobierno. Esa sería una labor de los estrategas oficialistas, pero también de los obispos que deben precisar la puntería y no disparar a lo que se mueve sin saber si gato o liebre. Lo de la reelección no sería nuevo, pues ya en otras ocasiones se manifestó en contra, y no solo como ahora de uno en uno, sino a través de documentos de mayor contenido y trascendencia. Igual se sabe la disparidad de criterios sobre legislación en curso, en que la Iglesia no cede y el gobierno no retrocede. El aborto y sus causales, por ejemplo. Las primarias abiertas, por tanto, podrían estar pagando culpas ajenas, porque sucede que las primarias abiertas son parte de un debate, de un debate incluso mayor, y hasta ahora no le han hecho daño a nadie. Todo queda en el marco de la conjetura, de la especulación. Que no es el caso de la reelección, cuyos males se conocen y se corresponden con la experiencia republicana. Lo mismo que el aborto y cuestiones parecidas que afectarían la majestad de la Iglesia. Ella luchando por la vida al tiempo que se establece lo que llama cultura de muerte. Se impone, pues, el discernimiento, el esclarecimiento, y evitando de ese modo dar palos a ciegas…

SUERTE ADVERSA.- Las primarias abiertas tienen suerte adversa, o como al dedo malo todo se le pega. Danilo Medina profesa ese interés desde hace mucho tiempo y nadie lo denunció antes, ni dentro del PLD creó la situación que ahora se teme. Era un debate más en un partido de ideología y sin que se pensara en la utilidad inmediata de poder. Aunque no quiera reconocerse, las primarias abiertas son víctimas de la rivalidad entre Leonel Fernández y Danilo Medina, y no la causante de su confrontación, como quiere venderse. La lucha por el dominio en el PLD se expresa de muchas maneras, y las primarias serían una de esas maneras. ¿Quién levantó la bandera de las primarias abiertas en el 2012, o quién lo hizo en el 2016? Que se recuerde nadie. Las primarias abiertas se convierten en protagonistas y elemento decisivo de cara a las elecciones del 2020. Las estrategias de los dos grupos se dan de frente, creyendo que el éxito dependerá del tipo de escrutinio que se adopte. De ahí el problema, casi un emperramiento. El afán por enterrarse uno al otro mediante procedimientos que son inocentes de por sí y cuya perversidad deviene por circunstancia. Las abiertas llevan la peor parte, y no sería tanto por abiertas, sino porque las postula el gobierno, y el gobierno, o los gobiernos, no actúan por capricho. El gobierno no se desata abundantemente, y la gente advierte que tiene en sus manos un trompo embollado, como si quisiera jugar solo…
Listín Diario