Iniciativa del Senado

orlando gil

Orlando Gil
orlandogil@claro.net.do
LA INICIATIVA.– El Senado de la República envió una comunicación a la Junta Central Electoral para que mandara sus proyectos a fin de incluirlos entre las “Iniciativas Priorizadas”. Y –además– asegurando “trato preferencial en ambas cámaras”. La correspondencia es del 9 de enero y fue la número 6 emitida por esa cámara alta. El documento es importante, pero igual la fecha y el registro. Es importante porque revela que la iniciativa de reintroducir las leyes de Partidos y Electoral fue del Senado, cuya presidencia ostenta Reinaldo Pared, secretario general del PLD. Es importante, porque deja saber que se les dará prioridad en el conocimiento y trato preferencial en las dos instancias del Congreso Nacional. Desde que fuera conocida por una cámara pasaría a la otra, y lo que se decidiera en una, también en la otra. La opinión pública supo de la segunda misiva, pero no de la primera. Se enteró en su momento que la Junta había remitido las piezas como si fueran nuevas, pero no que lo que hizo a solicitud del Senado. Y no es lo mismo, ni política ni institucionalmente, que el interés fuera del Legislativo a que lo fuera del organismo de elecciones.

LA DISCRECIÓN.- El hecho de que el Senado de la República no hiciera pública su correspondencia a la Junta Central Electoral, demuestra discreción. Y cuando en política un asunto se maneja con discreción, es táctica que se mueve con sigilo y con fines ulteriores. Saberse en el primer momento hubiera puesto en alerta a los demás sectores, y esa no era ni fue la idea. Los grupos de oposición pensaban dos cosas entonces. Que los peledeístas dejarían en el piso los proyectos, que no los levantarían después de caídos, y que el comité Político, con las opiniones de los expertos constitucionales, pisotearía todo orden e impondría las primarias abiertas. Nada más distante, sin embargo. Reinaldo Pared sabía que la consulta a los constitucionalistas era un intento fallido, como se comprobó un mes después al realizarse la reunión del Comité Político. Incluso hay más elementos de intriga. La comunicación a la Junta la suscribe Reinaldo Pared, y lo hace como presidente del Senado. Sin embargo, garantiza que recibirá un “trato preferencial en ambas cámaras”. Pared podría hablar a nombre del Senado, pero nunca de la Cámara de Diputados. Incluso la sensibilidad de los diputados siempre está en carne viva cuando se trata de competencia e intromisión de los senadores. Los plebeyos resisten y reniegan los poderes de la aristocracia…

AL INICIO DE AÑO.- Reinaldo Pared declaró que esta semana hablaría con Rubén Maldonado para ver cómo era que iban a manejar las legislaciones de la Junta Central Electoral. Si se repetía el esquema anterior de una comisión bicameral o cada cámara hacía el trabajo por su lado. Esa parte fue correcta, toda consulta es válida, todo acuerdo posible, pero no la de comprometer a la Cámara de Diputados en dar “ trato preferencial ”. Reinaldo Pared habría sufrido un lapsus, aunque mejor debe pensarse en un desdoblamiento, y más que como presidente del Senado habló como secretario general, posición dentro del partido que lo coloca por encima de Rubén Maldonado. O como vocero del comité Político, organismo al que igual pertenece Maldonado. La situación en todo caso resulta reveladora. El PLD tenía decidido desde principio de año, y aun cuando su alto mando no se reunía, resolver con las leyes de Partidos y Electoral. De ahí que pasado el Día de Reyes, el 9 de enero, y entre las primeras comunicaciones del año 2018, la número 6, se ocupara del asunto. Y lo hiciera de la manera más lógica, pidiendo a la Junta Central Electoral que sometiera las piezas, que entendía serían las originarias. Las que se vienen considerando de juego desde el 2011, con sus respectivas reintroducciones en el 2013, 2014 y 2017.

DESPUÉS DEL CP.- El Senado, en su comunicación del 9 de enero, daba a la Junta Central Electoral hasta el 20 de febrero para reintroducir las leyes de Partidos y Electoral. De existir prisa, el organismo pudo haberlas mandado al día siguiente, puesto que solo era cambiar fecha e imprimirlas. Sin embargo, fue el 7 de febrero cuando la JCE correspondió al Senado, y solo después de haberse reunido el pleno y aprobado el envío. No debe perderse de vista un hecho principal, importante, intrigante. No es que la Junta respondiera al Senado un mes después, sino que lo hiciera luego de que el comité Político se hubiera quitado ese peso de encima y dejado en libertad a los legisladores del partido para votar según su parecer. Tampoco puede obviarse la visita que hiciera una comisión del PLD, encabezada por Reinaldo Pared, para acreditar a los nuevos responsables del partido. A su nuevo delegado político y por igual su representante ante la Dirección de Elecciones. Algo de seguro hubo de hablarse, aunque fuera de manera marginal. El PLD desde principio de año se mantiene en comunicación con la Junta Central Electoral, y esa cercanía, más que propicia, resulta auspiciosa para por lo menos priorizar y dar trato preferencial a sus proyectos.

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